Este es un extracto de un artículo de la web www.canalexito.es y que me ha parecido muy adecuado porque describe la situación del 100% de nuestros clientes.

La primera cuestión que deben plantearse las pymes respecto a la optimización de su entorno financiero es si realmente tienen un departamento adecuado, con personal y tecnología capacitada para aportar valor a la organización. Porque, como explican los expertos, “muchas pymes ni siquiera tienen un verdadero departamento financiero, lo que hace que buena parte de las tareas que deberían gestionar internamente se deleguen a terceros, y que otra parte tanto o más importante ni siquiera se aborde”.

 Las empresas que confían la gestión de su contabilidad a asesorías externas otorgan normalmente muy poco valor a la información financiera que podrían obtener de ella, perdiendo así calidad en la gestión general de la compañía. Es más, se envían los datos en el último momento a los gestores y lo que esperan de ellos, básicamente, es que presenten la documentación, en tiempo y forma, ante la AEAT. Es decir, reducen en gran medida su inquietud a la gestión de los trámites administrativos de obligado cumplimiento, pero le dan poca importancia a la labor de asesoramiento, no solo fiscal o contable, sino financiero y de gestión, que podrían proporcionar los propios gestores.

 Lo cierto es que, por el momento, hay todavía un alto porcentaje de pymes que no tienen un departamento financiero, como tal, enfocadas fundamentalmente a un control operativo, y que no conceden importancia a construir una visión más financiera de la empresa. Es decir, la gestión empresarial gira en torno a las áreas comerciales, dejando un poco al margen los aspectos financieros que confían a sus gestorías, pero de una forma muy básica.

Pero, hay un segundo tipo de organizaciones que, aún sin empezar a abordar las posibilidades de optimización de la gestión que esconde la información financiera, prefiere gestionar desde dentro la parte más administrativa de la contabilidad, pero apoyándose todavía en las asesorías para la revisión final de las Declaraciones y Cuentas Anuales. Es un modelo intermedio que beneficia a la empresa y a la asesoría porque la información que manejan está mucho más estructurada y ordenada, por lo que es más fácil, no solo compartirla, sino entenderla; y porque optimiza la sincronización entre empresa y asesoría. Por lo tanto, los resultados también serán mejores.

Es un tipo de empresas que se interesa un poco más por la información financiera que maneja la organización y busca optimizar su gestión con el objetivo de facilitar la toma de decisiones. Pero habitualmente todavía no ha alcanzado una madurez en su cultura financiera, lo cual se suele manifestar en el aislamiento del Departamento Financiero respecto de las áreas operativas de la empresa. Como aclara Pablo Couso, experto en informática de gestión “en realidad, busca facilitar las tareas y hacer que el engranaje empresarial funcione de manera más ágil pero todavía no evalúa el impacto que las decisiones operativas tienen sobre el entorno financiero ni viceversa”.

Finalmente, en la cima de la pirámide se encuentran aquellas pymes que ponderan en su justa medida el valor de la visión económica del negocio y han creado un departamento financiero con un responsable a su cargo, que dispone de las soluciones tecnológicas adecuadas para acceder a la información, analizarla y compartirla. Hablamos de áreas financieras proactivas que buscan la colaboración con otros departamentos y que interactúan, se relacionan, y definen conjuntamente objetivos, líneas de actuación, estrategias y calendarios.

En realidad, dice el consultor de Datisa, “son empresas que disponen de un control económico-financiero perfectamente estructurado, y que lo tienen como un punto de referencia fundamental de su gestión. Son organizaciones más modernas, más eficientes y que arrojan unos resultados mejores. Son empresas proactivas y, colaborativas”.

 

Articulo de www.canalexito.es