Hace unos días nos reunimos, como hacemos todos los meses en una empresa con el Director General, la Directora Financiera, la Directora Comercial, un consultor externo especialista en financiación.
Y la reunión fue muy, muy jugosa.
“Tenemos varias ofertas encima de la mesa que deberían aprobarse antes de final de año.”
“Los datos de facturación llegan hasta agosto, y creemos que con estos nuevos pedidos podemos acercarnos al objetivo.”
“Quizá no necesitemos llegar a la cifra de ventas presupuestada. Los márgenes están siendo mejores y podemos conseguir un resultado superior con menos facturación.”
Y entonces llegó otra pregunta:
¿Cómo vamos a financiar la fabricació de estos nuevos pedidos?
Tenemos tesorería para 37 días. Estamos trabajando en conseguir una cuenta de crédito avalada por Avalia. Hay que anticiparse.
Ventas, márgenes, resultado, tesorería, financiación…
Muchos ojos mirando las finanzas desde distintos ángulos.
Eso es hablar de las finanzas de una empresa.
No mirar lo que pasó hace tres meses.
Hablar de lo que está pasando hoy, de lo que puede pasar mañana y tomar decisiones antes de que aparezca el problema.
Este es mi trabajo en las empresas con las que trabajo:
hablar de sus finanzas con rigor para adelantarnos a las necesidades y conseguir que el resultado sea el esperado.
